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febrero 10, 2019

Los retos de la educación superior en México

A principios del mes de enero del 2019, el secretario general de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, presidida actualmente por el mexicano José Ángel Gurría) presentó ante las autoridades de educación de México dos estudios: uno referente a “Educación superior en México, resultados y relevancia para el mercado laboral” y el futuro de la educación en México”. Reflexionaré sobre el primero.

El estudio reconoce en principio qué en países como México, el contar con un título universitario sigue representado una diferencia relevante respecto de los puestos laborales a los que una persona joven (y no tan joven) puede aspirar y por ende, los ingreso asociados al mismo.

Considero el dato aún válido. A través de muchos años de carrera profesional en diversas empresas principalmente del sector financiero, un primer filtro para acceder a una entrevista tiene que ver con el título universitario y, en función de la zona del país donde te desarrollas, la carrera y la escuela juegan a favor o en contra.

Hace más de 30 años cuando salí a buscar mis primeras oportunidades labores ligadas a los estudios universitarios que cursé, me encontré con barreras en algunos casos infranqueables. Recuerdo mi insistencia por conseguir una cita en una empresa industrial de abrasivos ubicada en la zona del nuevo Polanco en la hoy ciudad de México. Bueno, pues   mi insistencia me llevó a presentarme y solicitar una cita en tres ocasiones, porque no me convencían las razones por las cuales no me llamaban. Después comprendí que el problema no era la carrera o yo, porque ni siquiera me evaluaron; era mi escuela de procedencia que, para esos años, tenía una fama de que todos eran revoltosos y de gente que no estudiaba (por supuesto es un estereotipo). Cuando accedí a mi examen profesional lo hice al lado de alumnos de varias escuelas privadas de prestigio y me di cuenta de que en realidad la diferencia en la calidad de las respuestas no era tal. Por supuesto hay buenos o malos alumnos en cualquier lado, la diferencia radica en el monto que pagaron los padres para darse cuenta. Y cosa curiosa, estos compañeros me ofrecieron amablemente oportunidad de empleo en las empresas familiares.

Me parece que con los años esta situación ha cambiado y muchas escuelas y carreras han repuntado en su prestigio; sin embargo y creo aquí sigue la diferencia vigente: el enfoque y perspectiva que desarrollan los alumnos respecto de temas  como el desarrollo profesional , el enfoque hacia la generación de riqueza ,la apertura hacia nuevas idea, la interacción con otras culturas y formas de entender el mundo, el apoyo a causas sociales a través de proyectos rentables e incluso, la propensión a estudiar determinadas carreras.

Sigue vivo el paradigma que para que te vaya bien debes estudiar abogado, contador o médico. México pierde cada año enormes oportunidades de desarrollar nuevas áreas de conocimiento y de egresados talentosos que ya hoy se necesitan y el día de mañana serán imprescindibles, temas como desarrollo sustentable, energías limpias, robótica, nanotecnología, matemáticas aplicadas al big data o abogados especialistas en temas de comercio internacional o causas ambientales y así por el estilo..

Una empresa transnacional emergente en el tema de ventas en línea o market place con presencia en varios países, incluído México, da preferencia en sus áreas de marketing a.. ingenieros! o gente sin un título, pero con habilidades en los temas de redes sociales, big data o estadística aplicada a negocios.

Las empresas ya han sido trastocadas por varios avances. Esto no es nuevo, solo que es más rápido. La electricidad apagó candelabros y velas, el teléfono se comió al telégrafo, puedes ir de visita a algunas ciudades y ya verás con menos frecuencia sucursales bancarias, podrás estudiar ya en línea o pagarlo todo con tarjetas y transferencias, minimizando el uso de billetes y monedas. Todo esto trastoca nuestras formas de vida y las profesiones u oficios requeridos para ello (¿sabrán los jóvenes citadinos y digitalizados lo que es un zapatero remendón?)

Pero ¿por qué no hemos reaccionado como sociedad con la velocidad suficiente motivando y estimulando que nuestros jóvenes busquen nuevas oportunidades?. Creo otro paradigma a vencer es justamente que solo con un título aniversario te dan valiosas oportunidades. He conocido esfuerzos en las universidades tecnológicas y ese modelo debería ser mucho más apoyado no solo en cantidad de recursos, también en calidad. Busquemos el talento donde esté hablando de estudiantes, profesores o autoridades con visión. Ahora que estamos estrenado becas para ninis (seguramente hay jóvenes valiosos y con deseo legítimo de acceder a mejores opciones.), ¿porque no desarrollar un plan de becarios desde quizá la secundaria, dando seguimiento a esos jóvenes no importando la escuela, para incentivar su deseo e interés por carreras de tipo técnico?. Las aulas y el mercado están saturadas de licenciados, dentistas, mercadotecnia o artes y filosofía.

¿Se necesitan estas últimas carreras? Por supuesto que sí y muchas más, no todo debe ser mecánico o enfocado solo bajo la perspectiva de un empleo bien remunerado pero primero necesitamos gente para producir riqueza y después poder distribuirla y distribuirla. Necesitamos primero quien la genere y después, quien la gaste.

Requerimos como sociedad consciente reunir de manera seria al sector educativo y empresarial para que realmente tengamos egresados que cumplan las expectativas. No creo sea tan difícil que el empleador se dé cuenta que las habilidades o destrezas que solicita, simplemente no están el curriculum del estudiante. Lo van a evaluar en habilidades como la venta, resolución de problemas, comunicación incluso con otras culturas , empatía o tolerancia a la frustración, no por el promedio de materias o cuántas exentó.

¿Y si rebajamos el tiempo de estudios como otras universidades europeas? 3 En lugar de 4 años. Cuando platico con jóvenes estudiantes reclaman que siguen estudiando cosas que no viene al caso y no entienden para qué o porqué y lo validan cuando el futuro empleador les hace muecas. Se identifica a México con un problema de sobre-cualificación, estudian  temas que son les son requeridas.

Una escuela en Querétaro, innovó desde hace ya una década en su plan de materias y el alumno se gradúa como empresario. Así es, toma materias y realiza prácticas para incentivar su deseo de emprender y no piensa en emplearse, está convencido que su futuro es generar empleo productivo en proyectos creativos. Falta tiempo para ver resultados en el mundo real pero estas  iniciativas deben recibir apoyos gubernamentales o privados para que su alcance sea mucho mayor . Es triste ver las caras de los futuros egresados próximos a terminar en el último semestre y que no saben o no encuentran quién les va a dar el empleo esperado, perdiendo de vista el poder generarlo por ellos mismos, pero con fundamento.

En un reportaje de “dinero en imagen” reciente,   se comenta con alarma que carreras o disciplinas como ciencias, tecnologías, ingenierías o matemáticas cuentan con una precaria matrícula.

Necesitamos retomar los incentivos y romper paradigmas que rodean a estas disciplinas para que más jóvenes (incluyendo mujeres) se animen por ese camino académico.

Fuente:

OECD (2019) higher education in Mexico:  labor market relevance and outcomes, higher education, oecd, publishing Paris

htpps://doi.org/10.1787/9789264309432-en

https://www.msn.com/es-mx/dinero/finanzas-personales/4-carreras-del-futuro-que-los-jóvenes-mexicanos-no-estudian/ar-BBSKm7s?ocid=se

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