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febrero 28, 2019

Mujeres emprendedoras, mujeres empresarias

El emprendimiento tiene que ver con innovación, con formas de hacer las cosas de manera diferente. Para muchas mujeres alrededor del mundo el emprendimiento es en principio, un camino de sobrevivencia y con algo más que buena fortuna, se convierte en una opción de vida digna y altamente satisfactoria.

Pero este camino no es fácil y menos aún si eres mujer. Por el año 2006 diseñamos en conjunto con una consultora un tema de desarrollo empresarial que nos parecía atractivo y necesario. Desarrollar un contenido sobre emprendimiento y negocios, pero con enfoque de género. En su momento causó rechazo de las autoridades encargadas, argumentado que no teníamos por que hacer algo con ese enfoque dado que aprender de negocios no tenía que ver con tu género. Al pasar de los años y después de impartir el seminario cientos de veces a miles de mujeres por todo el territorio nacional, interesadas en aprender las bases para despegar sus negocios, nos fue evidente la necesidad y aportación concreta de hablar de estos temas considerando la condición de desventaja que la gran mayoría de las mujeres que tiene que transitar por este camino. En un principio, encontramos con mucha frecuencia que el tema de emprendimiento no era una elección por vocación sino consecuencia de oportunidades limitadas por la propia cultura o economía regional o nacional, por la falta de educación formal o por la necesidad de complementar un ingreso familiar dado que el de la pareja -si es que la hay- no era suficiente o bien, se contaba con hijos , padres o hermanos a los cuales había que darles sustento.

 Que decir de aquellas mujeres que hace algunas décadas decidían estudiar carreras consideradas solo para hombres, encontraban rechazo y pocas oportunidades laborales de calidad, dada su condición de mujeres. No se evaluaba su capacidad, experiencia y se descartaba su participación por el solo hecho de ser mujeres y por esa razón se percibía que no eran capaces de manejarse en ciertas industrias ¿cómo vas a creer que una mujer este a cargo de un grupo de trabajadores, sean obreros, meseros o profesionistas? y el extremo: aún en su propio hogar paterno o de pareja, eran discriminadas y desalentadas para crecer en ese camino. Muchas de ellas se mantuvieron firmes por vocación o necesidad y gracias a ese esfuerzo hoy día es más accesible su participación laboral y empresarial. Pero falta aún mucho camino por recorrer para lograr una cancha pareja entre hombres o mujeres empresarias.

Encontramos que cuando una mujer emprende y desarrolla un proyecto productivo por su cuenta, a diferencia de los hombres, debe partir su alma y mente como un disco duro de computadora para dedicarle a varias responsabilidades a la vez: es emprendedora si , pero al mismo tiempo es madre y pareja y en muchas sociedades , estos últimos roles tiene una presión mayor y por ende su papel de empresaria se ve cuesta arriba porque al terminar la jornada laboral, siguen las responsabilidades en casa, generando un mayor estrés y ansiedad porque no importa lo que suceda, no se pueden dar el lujo de fracasar. También se presenta la situación de llevar acabo todos esos roles de manera simultánea y al tiempo de llevar el negocio, también hay que llevar a los hijos al colegio, al médico o a las actividades extra escolares. En contraste, muchos proyectos iniciados por mujeres tienen un extraordinario potencial de crecimiento, pero no despegan más allá de una línea de sobrevivencia; al cuestionar a estas mujeres sobre la oportunidad que al parecer no alcanzaban a ver, la respuesta era: “sí aprecio la oportunidad de crecer pero mi pareja se molesta si le dedico más tiempo al negocio” o bien, “me interesa obtener el dinero necesario para mantener mi casa y mi familia, más allá de eso no tengo el tiempo o la forma de buscarlo”.

 Las mujeres en el rol de empresarias contribuyen de una manera extraordinaria al crecimiento de nuestro país y de las familias a su alrededor. Es conocida su reputación de ser más responsables y comprometidas tanto en la actividad comercial como en los compromisos financieros. Debemos valorar su actuación y buscar mecanismos que faciliten sus aportaciones y la educación en casa desde etapas tempranas, facilitará su rol preponderante en nuestra sociedad. Dejemos de hacer diferencias y selección por género y valoremos las habilidades y destrezas.

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