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marzo 25, 2019

Plan de Continuidad de Negocios: Prevenir y enfrentar contingencias empresariales

Plan De Continuidad De Negocios: Prevenir Y Enfrentar Contingencias Empresariales

Últimamente, he estado rodeado de eventos que han afectado la vida de personas a mi alrededor, tanto en sus bienes como en su salud. Accidentes automovilísticos y no contaban con un seguro, lo cual les implicó acceder a servicios en condiciones de emergencia y por tanto, más caros. El robo de una camioneta y lo mismo, sin respaldo para su recuperación. En términos de la salud, una arquitecta trabajando en una remodelación, se cae desde un segundo nivel rompiéndose la pierna, los dientes y un brazo y no contaba con ningún tipo de protección social ni para ella ni para sus trabajadores, sin contar que tampoco trabajaban con las medidas de seguridad mínimas indispensables, implicando además al dueño de la propiedad en un problema legal. Y un vecino, ya entrada la madrugada, que sufría de dolores abdominales fuertes, profesional independiente que no contaba con seguridad social ni para él, ni para su esposa y su bebé. Con poco tiempo de residir en la ciudad, no sabían a qué hospital acudir ni cuánto podría ser el gasto en que incurrirían y hasta en el momento de pagar la cuenta, pensaron en adquirir un seguro médico solicitando recomendaciones. 

Estas reflexiones que afectan la vida y economía de las personas sin importar su grado de educación o nivel socioeconómico se trasladan también a negocios o empresas. ¿Estamos en las organizaciones conscientes de los riesgos, amenazas y vulnerabilidades a las que podemos estar expuestos? Muchas de ellas, por cuestiones de normatividad tienen aspectos de respaldo a través de esquemas de protección civil pero, ¿y los riesgos relativos a la operatividad, suspensión del proceso productivo, demandas laborales, pérdida del administrador, afectaciones climatológicas como inundación, un incendio o fuga de materiales tóxicos que pongan en riesgo la operación normal de la empresa y pueda comprometer tanto el prestigio como sus compromisos contractuales , poner en riesgo su viabilidad financiera e inclusive llegar al grado de quiebra o cierre?

Desde el punto de vista empresarial, los riesgos están siempre presentes y son inherentes a la naturaleza de los negocios. Múltiples factores impactan positiva o negativamente el desempeño de la actividad empresarial: sus resultados, clientes, instalaciones, empleados, accionistas, capital o utilidades.
Todos los involucrados en la actividad del negocio, deben desarrollar conciencia sobre las implicaciones de una contingencia o evento imprevisto y deben ser parte activa para recuperar la operación y condición normal en el menor tiempo posible.
Debemos comprender y compartir sobre que riesgos y amenazas pueden afectar la operación de la empresa y en caso de ocurrencia, proteger y resguardar a las personas, bienes, procesos y relaciones del negocio, operando en modo contingente priorizando procesos mientas transitamos la contingencia, buscando reestablecer la operación normal en el menor tiempo, minimizando los daños.
Ante una afectación, es innegable que la prioridad deberá estar enfocada en la atención y protección de las personas, sobre los bienes materiales.
El análisis y puesta en marcha de un plan de continuidad de negocios sin importar el tamaño de la empresa debe incluir diversos enfoques, como pueden ser:
Reputacional.- La imagen de la empresa puede salir deteriorada si no se atienden ciertos aspectos de cara a su mercado o que afecten compromisos adquiridos.
Flujo de efectivo.- mantener la provisión de servicios o productos asegura que el flujo de dinero hacia la empresa no se detenga. Esto implica también negociar con los proveedores para no sufrir una escasez de materia prima que nos imposibilite a cumplir las entregas más relevantes.
Reacción del mercado.- Ante la falta de tu producto o servicio ¿qué tanto están dispuestos los clientes a esperar la recuperación de la organización y en su caso, obtener sus pedidos en tiempo y forma?
Operativo.- Hay procesos que por sus características no pueden permanecer mucho tiempo cerradas o desatendidos, como puede ser el tratamiento de material perecedero, que requiera cierta refrigeración o condiciones especiales para su conservación o de seguridad sanitaria.
Por otra parte, el tipo de falla o contingencia también puede influir en la definición de prioridades. Si el evento imposibilita la entrada a una planta de producción o las oficinas del corporativo o el cierre de una zona geográfica específica, esto puede inclinar a decidirse por atender otros aspectos, en tanto se facilita el acceso y se puedan retomar ciertas acciones.
El estar preparados para hacer frente a una contingencia, nos da como empresarios una ventaja competitiva, cierto grado de tranquilidad y ante una eventualidad mayor, nos pone en camino de minimizar las pérdidas y retomar el camino en el menor tiempo y costo posible; saber qué hacer, como priorizar y con qué recursos contamos, puede hacer la diferencia llegado el momento.

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