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abril 16, 2019

Porque tienes que saber

La educación es un elemento presente y relevante en la vida de las personas.

A lo largo de nuestra vida hemos aprendido que logrando una educación de calidad podemos acceder a mejores oportunidades, mejorar nuestra calidad de vida y potenciar nuestro bienestar.

En los tiempos actuales esto es más cierto que nunca. Tenemos la necesidad casi cotidiana de saber y conocer de nuevos temas, de cosas que van surgiendo y afectan en buena medida la forma en que vivimos, trabajamos o desarrollamos nuestras actividades. En contraste, la falta de formación nos va dejando de manera imperceptible fuera de las nuevas oportunidades que surgen y nos generan ansiedad, al vernos rebasados por las nuevas tendencias; aprender de nuevas cosas, artefactos, materias o temas no es más un tema de edades tempranas, seamos jóvenes o maduros necesitamos aprender y actualizarnos.

La educación de calidad ya no está solo dentro de las universidades o de las aulas. Muchos profesionales que dominan algún área de especialidad, alguna función o proceso están en posibilidad de compartir ese conocimiento en beneficio propio y de las personas interesadas en aprender sobre este o aquel tema. El público busca contenidos de calidad, útiles, actualizados y bien explicados.

La educación a distancia es cada día una herramienta más utilizada para lograr hacernos con estos conocimientos. La facilidad de aprender a nuestro propio ritmo, en horarios flexibles y prácticamente desde cualquier lugar, con una variedad de dispositivos para acceder a materiales y contenidos útiles y actualizados la hacen atractiva, práctica y accesible.

¿Y qué hay del miedo a los dispositivos electrónicos para ser usados en estas y otras actividades? No hace mucho, el pensar en usar mi tablet, computadora portátil e inclusive mi teléfono celular para tomar alguna capacitación era una idea incómoda y poco aceptada. No se diga el facilitar mis datos bancarios por internet para realizar el pago. Para aprender, creíamos una gran mayoría, se necesita la presencia de un maestro de cuerpo entero, de interacción en el aula con otros colegas y asumir el pasar varias horas sentado en un salón con acceso a una cafetera y servicios sanitarios. Las mismas ideas permeaban a finales del siglo pasado como el dejar de acudir a una sucursal bancaria para realizar las operaciones más frecuentes (de las primeras trasformaciones digitales que afectaban a la población, así como el cajero automático) y la compra del día a día requeriría el viaje en auto a algún centro comercial cercano donde existían una infinidad de tiendas y otros servicios que me recrean el gusto y el estímulo incesante a mi deseo de gastar.

Aprender y reaprender es la constante en nuestro mundo actual, el valor y prestigio curricular de las credenciales esta cambiando. Los grandes nombres educativos de cierto prestigio y costo cederán espacios a nuevas propuestas, nuevas marcas y enfoques donde lo importante es el contenido y lo fácil y accesible que este puede estar.

Inténtalo, toma un curso en línea y compara la experiencia con la sensación en un aula.

Imagen: cortesía de pexels.com

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