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mayo 23, 2019

Diagnóstico equivocado

Diagnóstico equivocado

Una función sustantiva de cualquier equipo directivo, es definir y mantener el rumbo a seguir por la organización. Una herramienta, que parte de una buena mezcla entre experiencia y capacidad de análisis, es la realización de un diagnóstico.

Un diagnóstico adecuado, sin duda ayuda a enfocar las metas  y resultados esperados. Tiene utilidad en términos de objetivos personales, empresariales o de políticas públicas.

Pero, ¿qué pasa cuando partimos de diagnósticos equivocados? Esta suele ser una realidad frecuente en las fallas y errores en muchos casos catastróficos, para una infinidad de proyectos y empresas.

Pueden ser varias las razones:

  • Existen herramientas, pero no se usan .- La gestión actual de negocios admite una gran variedad de herramientas para obtener un dash board o tablero de control que permita darse cuenta de una situación que puede  poner en riesgo algún objetivo prioritario de la organización o bien puede potenciar su crecimiento si es observada y aprovechada a tiempo. Un ejemplo puede ser el uso de consultoría especializada, pero muchos negocios mayoritariamente en el rango de pequeña o mediana empresa soslayan sus ventajas y consideran que pueden ahorrarse dicho apoyo acudiendo solo a sus experiencias internas o a su buen juicio. Es poco frecuente observar la figura de “consejero empresarial” en estos segmentos que podrían aportar visiones frescas o totalmente novedosas en términos de que comúnmente venimos realizando y por ende, puede abrir espacio a nuevas oportunidades o descubrir posibles fallos o fracturas.
  • Medir lo que no es relevante .-Existe una herramienta actual denominada KPIs ,que ayuda a enfocar las mediciones de las cuestiones que resultan crìticas para una área u organización; pero si los KPIs resultantes no miden los factores centrales, esto podrán tener un seguimiento deficiente que no reflejan los elementos que debemos medir. El indicador y su integración pueden ser correctos, pero no miden lo que es importante en determinado momento. Otro factor es dejar los medidores estáticos y no adecuarlos a las distintas condiciones cambiantes en el entorno. Si alimentamos con basura, obtenemos basura.
  • El ego tiene voto de calidad.- Aún y cuando se presentan diagnósticos acertados y que se justifican por ser evidentes ante una realidad, hay empeño de algunos directivos en no verlos porque están en contra de sus paradigmas existentes o ponen en riesgo posiciones de poder individuales o de grupo. Las empresas con una estructura de carácter familiar o grupos de poder demasiado centralizados, sufren frecuentemente en este escenario.
  • Cuido los centavos y descuido los pesos.- No Invertir en herramientas tecnológicas-informáticas, capacitación del personal , consultoría o el layout de mi negocio porque se considera un gasto y no una inversión, puede acarrear consecuencias en el mediano y largo plazo.
  • Cuando los jefes dejan de escuchar, los subalternos dejan de aportar.- Es frecuente en muchas organizaciones el convocar al personal bajo la política de “puertas abiertas”, a que comenten o sugieran alternativas a determinas problemáticas detectadas, pero si el responsable o líder de los diferentes equipos simula la escucha solo para cumplir un requisito o solo reacciona a los comentarios que van en concordancia de su propia visión, el personal lo percibe y a la larga deja de aportar al darse cuenta que está ante una pared de oídos sordos. La información que “sube”, deja de ser de calidad u oportuna.

El efecto final de contar con diagnósticos acertados conlleva una gran responsabilidad en lograr la viabilidad de un proyecto y de poder ajustar frecuentemente el rumbo, para mantener las opciones de éxito transitables.

¿Encuentras algún escenario en nuestra realidad actual que se le parezca?


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